La evolución que sufrimos a través del tiempo y la forma en la que nos afecta, provoca que la mente guarde esos momentos de forma subjetiva y sobrevivan en nuestro subconsciente. Finalmente, evocamos esos momentos que quedaron ausentes a partir de objetos que acaban entrelazando el pasado con el presente, como si de un cementerio de recuerdos se tratase.







